Brillo con luz propia y madera ciclista en Francia

El Río Miera-Cantabria Deporte brilló con luz propia en su expedición a tierras francesas del pasado fin de semana. Si en la edición 2018 del Tour Charente-Maritime la escuadra cántabra sonaba por primera vez en el país vecino al entrar en la escapada del día, en esta ocasión el equipo ha sido directamente protagonista de la carrera.

Tanto fue así que en la última y definitiva etapa, Irene Méndez entró en la fuga buena de ocho corredoras que buscaban dar el asalto a la clasificación general. La ciclista murciana se colocó 13ª en la contrarreloj individual del sábado por la tarde, y mediante este ataque que mantuvo la prueba en vilo trató de auparse a la zona noble de la clasificación. Finalmente, en la última vuelta al circuito urbano de meta murió la tentativa, pero a Irene le sirvió para llevarse el premio general de la Combatividad, y también la distinción como Mejor Extranjera de la prueba gala.

También Aida Nuño y Paula Díaz hicieron una buena carrera de trabajo en equipo, con un ojo en Irene y el otro en las ‘benjaminas’ de la escuadra cántabra: Ana Ortega, Alba Leonardo y Lindes González. Las tres consiguieron terminar la vuelta –hubo 35 abandonos- y sacaron una gran lección de experiencia. “En carrera había que colocarse muy bien, ya que las carreteras eran muy estrechas. Hemos sufrido, disfrutado y aprendido a partes iguales, y esto nos servirá mucho para las carreras en España”, comenta Ortega.

Lindes, por su parte, sufrió en la primera etapa tras quedarse a esperar a Irene Méndez, afectada por una avería en los primeros compases de la etapa inaugural: “Me quedé para meterla en el grupo, ya que veníamos como compañeras de las corredoras elite. Luego lo pagué, y el domingo iba mucho mejor hasta que me corté por mala colocación. Me quedo muy contenta por lo aprendido y por la experiencia de haber estado en una prueba internacional”.

“Las juveniles han demostrado tener madera ciclista y han superado con nota los objetivos de la carrera, corriendo juntas y siendo compañeras. Y las elite teníamos muchas ganas y siempre nos mantuvimos activas, dejándonos ver y adquiriendo protagonismo en las etapas en ruta. Esto demuestra que no estamos por debajo de las demás”, manifiesta Irene Méndez.

Mientras, para Cris San Emeterio la clave ha sido la “gran madurez” mostrada por todo el equipo durante el fin de semana: “Las elite controlaron, movieron la carrera, dieron la cara y cuidaron de las junior. Para ellas, era una carrera para aprender y han sabido correr en distancias más largas, con carreteras distintas y compartir una vuelta por etapas con sus compañeras. Lindes ha sido muy valiente asumiendo roles de equipo, Alba se ha defendido muy bien entre las elite y Ana se ha adaptado al ritmo impuesto en una carrera de este tipo. Las conclusiones son muy positivas”.

Juande Juande

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